noeslomismo ficha técnica

Título: Siempre es de Noche

Álbum: Más, MTV Unplugged

Año: 1997

Duración: 4:47

Letra:

Cuéntame, como va cayendo el sol
mientras hablas pensare
que guapa estas que suerte ser
la mitad del cuento de un atardecer
que observo al escucharte
porque mis ojos son tu voz

acércate, que cuando estemos piel con piel
mis manos te dibujaran
tu aroma me dirá tu edad
junto a ti, unidos sin saber porque
seguramente se me note
el resplandor de una ilusión
porque a tu lado puedo olvidar

que para mi siempre es de noche
pero esta noche es como un atardecer
si logras que a la vida me asome
tus ojos sean los que brillen
y la luna que la borre
en mi eterna oscuridad
el cielo tiene nombre: tu nombre
que no daría yo por contemplarte
aunque fuera un solo instante

hace frió, es tarde y tienes que volver
hay alguien que te espera, seguro
una vez mas el tiempo se nos fue
volverás, dime si mañana volverás
como lo has hecho cada tarde
para contarme como muere el DIA

y se marcho, ella se alejo de el
pero como en las cartas
dos puntos posdata
se me olvidaba no me presente
solo fui testigo por casualidad
hasta que de pronto el me pregunto
era bella no es verdad
mas que la luna dije yo
y el sonrió

Nunca más se hará reproches
por intentar amanecer
no volverá a perderse en la noche
porque su alma hoy brilla con mas fuerza
que un millón de soles
pero su eterna oscuridad
a veces se le oye a voces
qué no daría yo por contemplarte
aunque fuera un solo instante
por intentar amanecer
no volverá a perderse en la noche
porque su alma hoy brilla con mas fuerza
que un millón de soles
pero su eterna oscuridad
a veces se le oye a voces
que no daría yo por contemplarte
aunque fuera un solo instante

qué no daría yo por contemplarte
aunque fuera un solo instante

Significado: Si tuviera que rescatar una historia de todas las que he vivido, probablemente, me quedaría con la única que nunca fue mía. Rozó mi vida sin apenas tocarla y me convirtió en testigo por casualidad de una de esas historias que se quedan suspendidas en el aire, a la espera de un final que no arranque a llorar tras contarla.

Él se llamaba Manuel. Era un tipo reservado y aburrido, de esas personas tan anodinas que, por fuerza, tienen que ocultar una historia grandiosa en su silencio. Ciego de nacimiento, solía decir que lo que más le costaba imaginar era el cielo. Apenas salía de su habitación, decía que ya no tenía ni fuerzas ni ganas de seguir peleando con el mundo.
Yo, que por aquella época estaba de prácticas en la residencia, sentía una enorme compasión por aquel hombre que, siempre en solitario, no tenía mayor entretenimiento que escuchar la radio y esperar que llegara la comida. Esta fue la razón principal de que convenciera a Manuel para apuntarse cuando el grupo de voluntarios inició su campaña de verano. Venían un par de horas por las tardes, para hacer compañía a los residentes que no tenían familia o que, aún teniéndola, no recibían apenas visitas.
Manuel refunfuñó cuando se lo propuse la primera vez. No era muy sociable y detestaba este tipo de iniciativas. Nunca me ha gustado la compasión, decía, no quiero dar pena. No obstante, el calor insoportable de su cuarto en verano y el aburrimiento terminaron por dar su brazo a torcer.

Ella se llamaba Julia. Manuel solía decir de ella que olía como los años cuando no pasan en vano. Luego, sonreía como si yo no pudiese entenderlo. La verdad es que nunca lo hice. Julia era una de las voluntarias. Apasionada las puestas de sol, acogió a Manuel nada más conocerle. No podía permitir que existiese una persona incapaz de imaginar el cielo, dijo una vez. Y, por eso mismo, todas las tardes bajaban a ver el atardecer. Si tuviese que rescatar el momento del día en el que el cielo está más hermoso, le decía, sería este sin duda. Manuel la escuchaba hablar de azules que se tornaban rojizos, de aquel sol que caía lentamente, de los violetas, de las nubes, de las estrellas que iban apareciendo tímidamente… Escuchaba embelesado las palabras de Julia, como si en aquel momento no hubiese nada más en el mundo que ellos dos y su atardecer. Estaba pletórico. Nunca antes le había visto de aquella manera, cada vez que escuchaba unos pasos por el pasillo, se giraba velozmente para ver si el olor de Julia delataba su presencia. Empezó a sonreír, a pedirme que le peinara antes de sus atardeceres, como él decía, a hablar con el resto de residentes. Julia y Manuel eran tan perfectos como la caída del sol. El cielo de Manuel ya tenía forma.
Un día, a finales de Agosto, Julia no apareció. Aún no había terminado el verano, pero algunos de los voluntarios habían dejado de venir, sin embargo, me sorprendió enormemente que Julia no apareciese tampoco al día siguiente. Ni al otro. Manuel estaba marchito. Me pidió que le ayudase a bajar al banco donde solían ver el atardecer y se quedó allí sentado durante las dos horas que antes contenían su presencia. Luego, volvió cabizbajo a su habitación. Los atardeceres no eran lo mismo sin ella. El cielo sin ella, no era nada.
Preocupado por Julia y, en consecuencia, por Manuel, me puse en contacto con ella. No fue su voz la que respondió al teléfono. Era su hijo. Julia había fallecido hacía tres días, victima de una enfermedad terminal que la tenía amenazada de muerte desde hacía dos años. Me gusta pensar que la historia de Julia y Manuel no terminó así. Él siguió acudiendo al banco para ver atardecer con los ojos que Julia le había prestado. Ya podía imaginar el cielo, porque el cielo había sido ella. Sé que, de alguna manera, era feliz recordándola.
El día que acabé mis prácticas en la residencia, subí a despedirme de Manuel. Su historia había significado para mí mucho más de lo que nunca llegaré a comprender. Él no estaba en su habitación pero, al mirar el reloj, supe donde encontrarle: en su banco, en su atardecer. Y, efectivamente, allí estaba. Me senté a su lado sin decir nada, maravillado por aquella puesta de sol tan mágica. ¿Era bella, verdad?, susurró Manuel de pronto. Más que la Luna, respondí. Y así, con una enorme sonrisa sentado frente a un atardecer cargado de magia, dejé a Manuel. Tal como sigue aún hoy, en mi recuerdo.

Artista colaborador:

Cover:

Primera actuación en vivo: Tour  Mas 98. España

Grabado: Milán 1997

Compositor: Alejandro Sanz.

Productor: Miguel Ángel Arenas y Emanuelle Ruffinengo

Posición en las listas:

Datos de interés:

 

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Año MMIX